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Costumbres

Mundo Espiritual

Foto: Paisaje del AltiplanoEl Aymara concibe su habitat como el medio andino que dio origen y bienestar a la comunidad. Para él existe una sola realidad conformada por dos ámbitos: el medio natural y el mundo sobrenatural.

Es una visión religiosa que sacraliza la naturaleza y legitima la posición del hombre sobre ella.

Esta cosmovisión se formó en diferentes épocas pasadas y refleja los grandes cambios de su historia. Así es como hoy denominan Costumbre a los ritos religiosos basados en sus antepasados y Religión a los rituales y símbolos de origen cristiano.

Cosmovisión

Culto a los Achachillas Costumbres

La parte más antigua es la dirigida a los Achachillas o Mallkus, espíritus de las montañas nevadas que circundan a sus pueblos; el rito de la Pachamama y el de Amaru, la serpiente, vinculado a la subsistencia concedida por las aguas, ríos y canales de irrigación de las tierras agrícolas (3.000 a 2.000 m. de altura).

Religión

El Sistema de Creencias Aymara es un ciclo ritual sincrético, en el cual coexisten y se integran dos componentes: el prehispánico, o sistema de creencias indígenas anterior a los conquistadores, y la religiosidad posthispánica que introduce la religión católica. El culto aymara, sin embargo, es uno solo.

Es un culto anual que se desarrolla al ritmo de los ciclos naturales.

Espacios Espirituales

Joven AymaraEl Aymara concibe su mundo como un espacio en el que el Este u oriente es lo que está «adelante». Los templos y casas deben mirar hacia él. Es el orígen del agua, de la vida, del sol y de las lluvias. También es sinónimo de dios cultivador. El Centro son los valles y quebradas, lo que está cerca o «acá». Y «abajo» o atrás es el occidente u Oeste. Allí es donde se pierden las aguas y termina la vegetación: es el desierto. Es también la dirección donde van los muertos. Allá fue Viracocha, el Dios creador y cultivador de Los Andes, quien partió hacia la «Gran Cocha» (Océano Pacífico) después de terminar su obra de creación.

Así como el Arajpacha simboliza la luz y la vida, y el Manquepacha simboliza la muerte y la oscuridad; el Akapacha es el espacio entre el cielo y el infierno o entre la vida y la muerte.

El Aymara persigue el Tinku entre el Arajpacha y el Manquepacha. El principio del Tinku es el equilibrio y la reciprocidad. (Tinku viene del verbo Tincuy: emparejar, equilibrar, adaptar). El Aymara persigue vivir en armonía, buscando ser sabio en el Akapacha sin caer en los extremos.

Costumbres

Bofedales

El apego a los ciclos naturales rige sus vidas y el desplazamiento entre los pisos ecológicos que requiere para sustentarse.

En la actualidad, muchas familias mantienen su vínculo y propiedad en altiplano y en la ciudad, a la que acuden por el desarrollo y educación de los hijos, viviendo de este modo en una forma intercultural con las ventajas y desventajas que ello les proporciona.

La artesanía, el comercio, la ganadería y agricultura son sus principales actividades, en la actualidad. Grandes músicos, destacan por el apego a sus fiestas religiosas, carnavales y culto a la pachamama.

Posiblemente el principal aporte cultural de la antigua cultura aymara, a la humanidad, sea la domesticación de la papa(patata). Cuando los españoles conquistaron al imperio Inca encontraron a la papa cultivada y consumida en todo el territorio Inca. Sin embargo, en la meseta del Titicaca, como en ningún otro lugar, encontraron más de 200 variedades. Los antiguos aymaras también fueron pioneros en inventar la técnica de deshidratación de la papa, con fines de almacenaje. Esta papa deshidratada es obtenida y consumida masivamente hasta los días de hoy y es conocida como ch’uñu(chuño). La papa es expuesta alternada y constantemente, durante 2 semanas, a los quemantes rayos solares diurnos y a los congelantes fríos nocturnos.

El aymara mantiene su costumbre ancestral de cultivar la tierra en terrazas (papa, maíz, ají)en la precordillera, usando los canales de regadío comunitarios y en los valles del norte de Chile (Codpa, Lluta, Azapa). En el altiplano, sin embargo, se continúa el pastoreo (alpacas y llamas).

En todas las celebraciones rituales se recuerda a los Achachillas o Mallkus (señor o mandatario) y a la T'alla (señora). Se les invoca también en situación de crisis o necesidad.

Su culto específico y solemne es el Día del Compadre y se realiza en el mes de febrero. Ese día la gente de la comunidad, sube al cerro y levanta un palo llamado arco, que es revestido como pastor para representar el espíritu. El Arco significa «nueva vida de la muerte». Es, también, la semilla que cae en la tierra, muere y produce nueva vida.

Estas celebraciones se realizan en casas, campos y corrales. En estos ritos el aymara es celebrante y sacrificador o suplicante; al contrario. En cambio, en las fiestas de la religión sólo es el suplicante.

El brujo llamado Laika es el celebrante de sus ritos. Su dominio es la noche y los roqueríos inaccesibles, como las cuevas y las minas.

Fiesta y Ceremonias

Enfloramiento del Ganado La espiritualidad Aymara se expresa ritualmente en el enfloramiento del ganado, el carnaval y las fiestas de limpia de canales de regadío.

El Enfloramiento del Ganado es un rito destinado a incrementar los rebaños mediante el culto al Mallku o espíritu de la montaña, dueño de todos los animales silvestres.

Este rirual consiste en la marcación de los animales nuevos y la ornamentación de todo el rebaño con adornos multicolores de lana.

El Carnaval es un rito sincrético asociado a la cuaresma y la cosecha, como así mismo a la fertilidad de la tierra y los rebaños, en cuya expresión se fusionan ritos indígenas e hispánicos.

Las fiestas del culto del agua, antiguamente conocida como el mito de Amaru (serpiente en quechua o Katari en aymara), se desarrollan junto con la limpieza y apertura de los canales de riego, poco antes de la inauguración del nuevo ciclo agrícola.

Rituales y Sacrificios

Esquila de un llamo Sobre una mesa de piedra (altar) se lleva a cabo la Wilancha o sacrificio de sangre, sahumerio, coca, alcohol y oraciones.

Se realiza una comida ritual con la carne de la oveja sacrificada. Se acompaña con bailes y en ciertas ocasiones, un yatiri (sacerdote) consulta al cerro en voz alta: habla como si fuera el cóndor que, en esta ceremonia representa al cerro.

En este ritual la comunidad espera que el espíritu del cerro le beneficie con sus riquezas de aguas productivas y que la proteja.

La Pachamama es recordada en cada actividad o celebración y se le ofrecen a ella hojas de coca, gotas de alcohol o lo que corresponda.

También llamada Virginia, en el lenguaje secreto de los Aymara, la Pachamama tiene su día especial de celebración en la fiesta de la fertilidad del ganado. Esta se celebra entre enero y febrero en la estación de las fértiles lluvias de verano, durante la abundancia de pastos y nacimientos de los llamos. El lugar del culto es el corral del ganado y allí, también, se levanta el Arco de la vida. Es la madre tierra, celebrada como la siempre fértil madre universal que alimenta toda la vida del mundo.

Foto: Pachallampe, invocando a la pachamamaFertilidad del ganado. Esta se celebra entre enero y febrero en la estación de las fértiles lluvias de verano, durante la abundancia de pastos y nacimientos de los llamos.

El lugar del culto es el corral del ganado y allí se levanta el arco de la vida.

Es la madre tierra, celebrada como la siempre fértil madre universal que alimenta toda la vida del mundo.

Otra fiesta en la que se honra a la pachamama, por dar alimento y vida, es la Pachallampe.

En ella se realiza un baile que simula la siembra de la papa.

La festividad se convoca en dos épocas del año: en mayo para cosechar, y en noviembre para la siembra.

Esta fiesta posee un alférez y es manejada por la comunidad.

Libro Digital: Parlama Amawt’aña - Cuentos de la Madre Tierra

Video: Los indios del futuro: (Aymara) Jany Juka'Llattan Jiwasax Muspatan - No Somos Menos, Somos más

Informe: Los Pueblos Indígenas del Norte - El Pueblo Aymara

Libro Digital Fucoa: Aymara